¿Qué es lo primero que necesitamos recuperar cuando tenemos
secuelas físicas? Esta pregunta solo puede responderla la persona que lo
padece. No sé si mi respuesta es la común o habrá quien priorice otras cosas.
Para mí estuvo muy claro desde el principio, alcanzar un grado
de autonomía personal que me permitiera
ir al baño sola. Ese era mi objetivo y lo que me motivó para luchar desde el primer
momento. Sé que para métodos de rehabilitación como Bobath, lo más importante es
alcanzar una recuperación óptima antes de empezar a caminar, aunque eso suponga
años de silla de ruedas. Yo siempre he priorizado la "independencia" a la
perfección de movimiento. Creo que la autonomía personal es básica para nuestra
autoestima. Si cada vez que necesitamos ir al baño, tenemos que depender de un
celador que nos lleve, puede que nuestra recuperación vaya por buen camino, pero
nuestra “dignidad” se verá seriamente afectada.
Dos meses después de la operación que me abocó a la hemiplejia, por fin, di los primeros pasos, sin ayuda, por el pasillo de casa y eso supuso para mí
mucho más que cualquier ejercicio de rehabilitación realizado con éxito. Fue el
día de Navidad. Nunca lo olvidaré, esos pocos pasos fueron el preludio de mi
independencia. Cuando volví al hospital tras las fiestas no tuve que volver a
pedir ayuda a nadie para ir al baño ¡Fue mi primer gran logro!
Nadie puede imaginar la satisfacción que se siente al poder
realizar algo tan cotidiano, tan natural… Especialmente, cuando eso supone un
reto que sentimos casi imposible de alcanzar.
En esa época tenía una frase que me repetía una y otra vez: “Nunca
seré un cisne, pero me convertiré en el mejor de los patos.”
Fue mi primera meta, pero habría sido igualmente válido
ir en la silla y poderme manejar sola, o ir con un andador o con una muleta. Serviría cualquier cosa siempre y cuando no dependiéramos de otra persona. Sé
que a veces no nos quedará más remedio y entonces tendremos que tragarnos
nuestro anhelo y asumirlo. La situación de dependencia es, para mí, de las más
dolorosas. Nadie quiere verse en esas circunstancias, nadie ¿Y si nos toca?
Cada uno lo gestionará como pueda, no hay una forma concreta de hacerlo, pero os
garantizo que encontraréis la manera.
Una vez conocí a alguien que me impresionó, Juanjo. Este chico
es la persona dependiente más independiente que he conocido. Cuando se acercaba
a unas escaleras era capaz de tirarse de su silla de ruedas y reptar antes que
permitir que alguien le ayudara. Pedía ayuda para su silla, pero nunca para él.
Es el mejor ejemplo de autosuficiencia que conozco. Él lo gestionaba así. A los
demás nos parecía exagerado. Lo hacía a su manera y eso hay que respetarlo.
Este post te lo dedico, Juanjo. Hace mucho que no sé nada de ti.
Puede que nunca llegues a leerlo, pero para mí fuiste un modelo. No te
compadecías. Vivías tu vida aprendiendo. Eres la única persona que conozco que
sabe programar en código máquina. Eres único en muchas cosas. Ojalá y sigas
ahí. Viviendo y disfrutando.
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