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Mi objetivo es ayudar a quién esté viviendo las secuelas de un ictus. Os cuento mis dudas, miedos y lo que tanto me ha costado aprender, de forma positiva y real.

jueves, 30 de enero de 2025

EL MIEDO

 

 

 

 

 

El sentimiento de miedo  nos paraliza, nos hace ver barreras donde no las hay, nos aniquila, nos destruye. No nos aporta nada positivo, quizá solo el tener más cuidado, aumentar la cautela. Cuando el miedo se instala en nuestra mente, lo invade todo.

Llevo siendo víctima de esta emoción desde que tengo recuerdos. Hay muchas personas que piensan que soy valiente, solo porque he aceptado vivir mi vida con las cartas que me han tocado. Eso no tiene mucho mérito. Aunque tengo que admitir que, a pesar de vivir llena de temores, psicológicamente soy fuerte y eso ayuda.

La lucha es constante, no debemos bajar la guardia. Tenemos que admitir nuestras debilidades y potenciar nuestras fortalezas y cuando sintamos pánico por la situación que vivimos lo mejor es enfrentarnos a ella, mirarla cara a cara, haciéndonos los valientes, aunque no lo seamos.

Os cuento lo que me ayuda a mí por si os sirve. En los últimos meses, mi cabeza está llena de ideas aterradoras, cada noche me visitan los pánicos, pánico ante las caídas; los dolores, cada vez más diversos; el deterioro de mi estado físico a medida que cumplo años; pánico al futuro. No puedo vivir así. Por eso, he llegado a algunas conclusiones que me permiten avanzar en lugar de bloquearme.

La vida está llena de circunstancias más o menos desafortunadas. Nadie sabe lo que nos deparará el futuro, pero, en lugar de vivir angustiados por situaciones que no sabemos si sucederán ¿Por qué no confiar un poquito? Para los creyentes es más fácil. La idea de un dios que nos protege es un alivio, una seguridad. Para los no creyentes, bastará con pensar que no podemos controlarlo todo, que pase lo que tenga que pasar. Así, he aprendido paso a paso a vivir el día a día, el presente y a enfocarme en lo bueno en lugar de quejarme por lo malo. Doy gracias por mi vida, por mi familia, y por tener una casa en la que me siento feliz. Lo demás no importa.

LA IMPORTANCIA DE LAS PALABRAS: NUESTRO DISCURSO INTERNO

  Hoy os traigo un reto: observar  cómo os habláis. Cómo os veis. Es importante prestar atención a los mensajes que nos enviamos. Nuestro di...