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Mi objetivo es ayudar a quién esté viviendo las secuelas de un ictus. Os cuento mis dudas, miedos y lo que tanto me ha costado aprender, de forma positiva y real.

miércoles, 23 de octubre de 2024

MEJORAR EL EQUILIBRIO

 



 

Desde mi punto de vista, el equilibrio es uno de los aspectos más importantes en nuestra rehabilitación. Si lo conseguimos, evitaremos caídas y nos sentiremos más seguros a la hora de caminar. Cuando carecemos de él, el miedo se apodera de nosotros.

Es normal que al principio la estabilidad no sea óptima. Ya os comenté que yo ni siquiera me mantenía sentada. Eso puede ir cambiando a medida que recibimos rehabilitación. En mi caso, logré mantenerme sentada en unas semanas, pero era agotador. Alguien que no se haya enfrentado a ello no sabe lo cansado que puede ser estar en sedestación. Para mí, asistir a una comida familiar, por ejemplo, y tener que estar sentada dos horas era muy difícil. Mis fuerzas me abandonaban y solo quería volver a la cama. Esos momentos eran desalentadores, pero pasaron y, poquito a poco, mis fuerzas aparecieron.

La buena noticia es que el equilibrio se puede  entrenar. Hay innumerables ejercicios que podemos realizar, dependiendo de la etapa de recuperación en la que nos encontremos. El entrenamiento diario es fundamental. Nunca dejaré de animaros para que cada día ejercitéis vuestras distintas habilidades. Cualquier cosa que hagáis con plena consciencia os ayudará en el proceso.

Un ejercicio sencillo puede ser intentar mantenernos de pie en una buena posición. Podéis estar apoyados en alguien o algo. Si  estáis en la fase previa a la bipedestación, podéis  entrenar sentados en una silla.

Pero ¡ojo! Tened mucho cuidado. Hace unos meses me caí por falta  de cautela. La seguridad tiene que primar por encima de todo. No lo olvidéis. No practiquéis nunca sin estar cerca de una persona o algo donde os podáis agarrar en caso necesario. Nunca os confiéis, como hice yo. Una caída puede ser un retroceso físico y anímico.

 

domingo, 13 de octubre de 2024

CUIDAD VUESTRA SALUD FÍSICA Y MENTAL

 


 


El cuidado de nuestra salud mental es algo prioritario en cualquier situación, pero cuando nos enfrentamos a una experiencia dramática, mucho más. Es muy fácil caer en el desánimo y abandonarnos. Cuando estaba en el hospital “estrenando” mi hemiplejia, me ofrecieron ayuda psicológica y la rechacé. No entiendo por qué. Es algo de lo que siempre me he arrepentido. Podía haber buscado ayuda después, pero tampoco lo hice. Por lo tanto, puedo decir que lo he gestionado sola, lo hemos gestionado solos JA y yo. Os aseguro que no es fácil. Nunca lo ha sido. Podríamos haberlo hecho mejor. Creo que siempre pensé que soy más fuerte de lo que realmente soy.

Al principio, fui más enérgica que ahora. Cuando somos jóvenes podemos con casi todo, yo pude. Recuerdo que en una de las entradas de este blog os decía que cuando se es más mayor se está más preparado para las adversidades, ahora me corrijo. No creo que esa afirmación sea correcta. Los años nos hacen más vulnerables, más débiles, al menos, esto es lo que pienso ahora.

Nunca creí necesario ocuparme de mi salud mental porque me sentía entera anímicamente. En este momento, ya no me siento así. Sí, perdonadme, os prometí una visión positiva y últimamente me cuesta trabajo tenerla. Me siento decepcionada porque creo que podría haber hecho mucho para prevenir mi estado actual, no quiero que os pase lo mismo. Si aún sois jóvenes preparaos para envejecer fuertes y en el mejor estado posible. Creo que se puede conseguir. No hagáis lo mismo que yo he hecho. No miréis hacia otro lado. Cuidad vuestros músculos y huesos con una vida lo más activa posible. Cuanto más fuertes lleguéis a los sesenta, mejor empezaréis esta etapa en la que yo siento que las fuerzas me abandonan. Estoy cansada, dolorida, inestable, es como si mi estado se estuviera desmoronando. No sé si todavía podré hacer algo para revertir la situación en la que ahora me encuentro. Lo estoy intentando, pero estoy tan harta de lidiar con todo esto que a veces me gustaría tirar la toalla. Hay días mejores en los que pienso que tengo que seguir adelante, como siempre he hecho. Sin embargo, antes confiaba en mejorar, aunque solo fuera un poquito, ahora mi objetivo es no empeorar, con eso me conformo. Las prioridades cambian. Ya no me importa la hemiplejia, ahora solo quiero seguir viviendo con ella.

LA IMPORTANCIA DE LAS PALABRAS: NUESTRO DISCURSO INTERNO

  Hoy os traigo un reto: observar  cómo os habláis. Cómo os veis. Es importante prestar atención a los mensajes que nos enviamos. Nuestro di...