Cuando empecé mis sesiones de rehabilitación, nadie me habló
de la importancia del movimiento consciente.
Nos limitamos a hacer los ejercicios dirigidos por nuestros fisioterapeutas. Ya
os he dicho en alguna ocasión que yo tuve suerte y me trató el mejor
profesional de aquel momento en el hospital Ramón y Cajal. Su trabajo hizo que
mi recuperación general fuera óptima, pero también os he hablado de lo
limitadas que fueron las sesiones y lo difícil que fue encontrar un profesional
como Victorino de la Fuente hasta muchos años
después. En ese intervalo de tiempo, aparecieron las compensaciones
de forma inevitable y sobre eso nadie me previno. Quizá, se me ocurre, que nos
podrían dar una lista con todas esas alteraciones que aparecerán a causa de una
hemiplejia, en los pies, en las caderas, en los hombros… y por supuesto,
recalcar la necesidad de no interrumpir nunca y bajo ningún pretexto la
rehabilitación.
Me pregunto cómo un profesional que se precie puede abandonar
a un paciente a su suerte sabiendo lo que eso conlleva ¿Lo saben?
Durante años me he hecho la misma pregunta y se la he hecho a
los profesionales que me han tratado: ¿Qué va a pasar a medida que cumpla años?
Ya sé que
cada persona es diferente y que dependerá de muchos factores: del
ejercicio que hagamos, de nuestra salud
general, de la suerte que tengamos con los profesionales que
nos atiendan, hay tantas variables… Por todo ello, y tras tantos años
observando, observándome, he llegado a algunas
conclusiones que os quiero resumir:
·
Lo
primero, que intentemos movernos con total consciencia. Despacio. Es
más difícil realizar un movimiento lento que uno rápido. Tenemos que poner atención plena. No es tarea fácil, lo sé.
·
Relacionado
con el movimiento consciente, no podemos ignorar la posición de
nuestras caderas, tendemos a adelantar una más que la
otra.
·
Otro
factor importante, es mantener la elasticidad de nuestra columna, esto mejorará los hombros, los brazos, el cuello y
evitará dolores muy comunes. Debemos movilizar las extremidades superiores a
diario.
·
Fundamental,
ejercicios de fuerza para las piernas.
Mantendrá nuestra autonomía en el tiempo. La fuerza en las piernas se pierde de
una forma muy sutil si no la ejercitamos y un día, nos damos cuenta de que no
podemos levantarnos de una silla como solíamos hacerlo.
·
Por
último, hay que buscar un buen podólogo que trate
nuestros pies, os aseguro que lo vamos a necesitar. Esta es una tarea compleja,
la mayoría de los especialistas con los que me he topado, se limitaban a
cortarme las uñas, y poco más.
Espero que estas recomendaciones, tan obvias, os sirvan. A mí
me habría gustado que alguien me las hubiera resumido así hace unos años.