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Mi objetivo es ayudar a quién esté viviendo las secuelas de un ictus. Os cuento mis dudas, miedos y lo que tanto me ha costado aprender, de forma positiva y real.
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martes, 20 de agosto de 2024

VOLVER A CONDUCIR

 


Si hay una habilidad que nos da sensación de independencia, es la capacidad de manejar un vehículo. Los problemas físicos parecen menores cuando nos podemos subir a un coche y nos movemos a la misma velocidad que los demás.

Cuando me examiné del carnet de conducir tenía veintiún años. Yo no estaba muy interesada, pero mi padre me convenció  para que lo hiciera (gracias papá). En aquel momento, no es que no me pareciera útil, pero yo me movía por la ciudad en transporte público y, cuando las distancias lo permitían, caminaba. Me encantaba andar, recorría distancias considerables a pie, con un ritmo bastante rápido.

Tras la hemiplejia perdí no solo la posibilidad de moverme deprisa, tampoco podía usar el autobús o el metro, no me atrevía; aún así, volver a conducir, no era una opción para mí.

No sé cómo será en otros países, en España, la normativa dice que si cambian las condiciones físicas de una persona, esta tendrá que pasar por una revisión médica, que será la que dictamine las adaptaciones que tendrá que llevar el coche y pasar un nuevo examen práctico. Ni me lo planteé al principio. De hecho, cuando mi carnet caducó ni siquiera intenté renovarlo, lo dejé pasar sin más. En esa época ya había vuelto a usar el metro, esto me daba la movilidad que yo necesitaba para desplazarme por mi ciudad de forma autónoma.

Sin embargo, todo cambió cuando decidimos trasladarnos a la periferia. Tener que volver a pasar ese examen me inquietaba, pero finalmente lo hice ya que los beneficios que me reportaría serían muy superiores a esa incomodidad.

Todos aquellos con niños en casa saben que hay una época en la que nuestros hijos necesitan que los llevemos no solo al cole, también al médico, a las diferentes actividades extraescolares, a fiestas de cumpleaños, etc. Los niños tienen una vida social intensa y tenía que estar preparada para ello. Una vez más mi hijo se convertía en el motor de mi vida.

Volver a conducir fue un nuevo desafío y me dio la oportunidad de moverme por mi pequeña ciudad de una forma cómoda. Puedo ir donde necesite, quedar con amigas, ir al médico, asistir a las sesiones de rehabilitación, a Pilates, cualquier desplazamiento es factible gracias a mi coche. Al principio, me parecía imposible, como muchas otras cosas. Dejemos de ponernos barreras y avancemos paso a paso hasta donde la vida nos lleve.


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