Hoy os traigo un reto: observar cómo os habláis. Cómo os veis. Es importante prestar atención a los mensajes que nos enviamos. Nuestro discurso interno tiene una gran influencia en nuestro día a día. No solo el nuestro, también lo tienen las personas que se dirigen a nosotros. Por eso, es clave vigilarlo y si es negativo, podemos intentar cambiarlo.
Os voy a poner un ejemplo propio:
Llevo una temporada diciéndome a mi misma que mi forma de caminar ha empeorado,
también mi fuerza, mi estado general. Cada vez que mi fisioterapeuta o mi
monitora de Pilates me preguntan cómo estoy les digo
que estoy peor, que me siento con menos energía.
He reflexionado sobre este tema y
he pensado que si transmito ese mensaje, así era como me verán. Influye mucho
como nos percibimos en como nos perciben. Al hacerme consciente de ello, me he
dado cuenta de que esa es la imagen que estoy
proyectando y puede que sea cierta, pero también puede ser una visión subjetiva con la
que me esté obsesionando.
He tomado una decisión, dejaré de decirme
que estoy peor y también, dejaré de decírselo a los demás. Así que, a partir de ahora, incluso con mis
fisioterapeutas, he decidido cambiar mis palabras, porque las palabras moldean nuestro mundo. Voy a
utilizar el pensamiento positivo y os animo a que intentéis
hacer lo mismo. A ver qué pasa.