La primera fase de una hemiplejia es de flacidez y no fui consciente hasta que lo viví. Cuando veía a otras personas en mi situación, pero con espasticidad, siempre pensaba que a mí no me pasaría.
La etapa de flacidez es desconcertante, el mapa
mental de nuestro cuerpo cambia y el lado afecto nos resulta ajeno. A veces,
sentía un picor en la pierna y cuando me rascaba notaba que no era ahí donde me
picaba; podía ser en cualquier otra parte, incluso en el brazo y tardaba un
rato en encontrar el origen del cosquilleo
Por otro lado, llevar un brazo colgando puede
resultar más natural que uno espástico, pero es muy incómodo; sin mencionar que
el hombro se descuelga. Mi hombro no volvió a su sitio hasta que comenzó la
espasticidad. Una vez estaba durmiendo y al despertar no sabía dónde estaba mi
brazo. Estaba de lado y se había quedado por detrás de mí. Todas estas
sensaciones que describo nadie nos las cuenta. Las vamos descubriendo poco a
poco. Es como habitar en un cuerpo que ya no es el nuestro, pero tener que
aprender a reconocerlo.
Sería fabuloso poder controlar la espasticidad,
seguro que con mucho entrenamiento es posible, no hay que desanimarse. Requiere
mucha concentración y relajación
mental. Para mí, lo peor es que la percibo como algo
que delata mi estado anímico. Si estoy bien y relajada, la controlo. Me suele
pasar cuando estoy en casa. Si estoy nerviosa o enfadada, ella me controla a
mí. Cuanto más nerviosa me siento por ello, más reacciona mi brazo. Es un
círculo vicioso. Si me enfado, mi brazo se retuerce. Si me emociono, mi brazo
se retuerce. Si estoy nerviosa, mi brazo se retuerce, si algo me asusta, mi
brazo se retuerce. El resultado siempre es el mismo. Mi brazo doblado y
en rotación interna. Aquí entra en juego de nuevo la paciencia, nuestra gran
amiga. Hay que respirar de forma profunda y decirnos que no pasa nada, todo
está bien. Si el brazo se quiere doblar, que se doble. Pienso que es un rebelde
y siempre hace lo contrario de lo que yo quiero. Habrá que darle libertad y
amar esa parte de nosotros que aunque a veces nos incomode, o nos haga bromas
enviando señales equívocas a nuestro cerebro, está ahí, es nuestra. Recuerdo
que en una entrevista de trabajo el entrevistador me dijo que era como no tener
brazo y yo me callé. No le respondí. Hoy le habría dicho que no es como no
tener brazo. Lo tengo y está aquí conmigo. Dándome guerra. Recordándome cada
día que tengo que quererlo e intentar sacar lo mejor de él. No he conseguido
mucho, lo sé, pero cada pequeño paso hacia delante es una gran victoria y en
los últimos años he logrado algunas. Puedo abrir las puertas, el grifo del
lavabo, sujetar la correa de mi perra, no es mucho. Pero hace un tiempo
no podía hacer nada de ello ¿Quién sabe lo que lograré en el futuro?
Mi objetivo es de los difíciles, pero es una
gran meta que
me hace levantarme cada mañana.
Hola buenas tardes soy de Venezuela mi nombre es Mercedes tengo una hemiplejia igual que tú en el lado izquierdo producto de una caída , pero hace años atrás me detectaron una malformación arteriovenosa en la derecho de mi cerebro pero, gracias a Dios fui tratada en la capital de Buenos Aires Argentina y estaba joven para ese entonces tenía 25 años y pues no quedé con ninguna secuela hasta en el año 2020 que fue cuando sufrí la caída y me dió el ACV
ResponderEliminarHola, Mercedes, muchas gracias por leerme. Deseo que consigas muchos avances en tu recuperación, no dejes de intentarlo, se pueden lograr mejorías si no te rindes. Esto es lo que yo pretendo transmitir con el blog. Tenemos que ser fuertes y seguir adelante.
ResponderEliminarPor lo que me cuentas, te diagnosticaron lo mismo que a mí y a una edad muy parecida, me alegra que salieras de aquello sin ninguna secuela. Has podido disfrutar más tiempo de tu movilidad y de tu juventud. Fuiste muy afortunada. Tenemos que centrarnos en lo positivo.
No dudes en contactar conmigo cuando lo necesites. Si quieres, puedes seguirme; para ello tienes que activar la versión web que aparece al final. Muchas gracias, de nuevo y mucho ánimo.