He decidido escribir este Blog porque después de casi 35
años viviendo con mi hemiplejia, todavía me surgen
preguntas que nadie parece dispuesto a contestar, no sé si por falta de
conocimiento, ganas, o porque a fin de cuentas ¿a quién le importa?Todos aquellos que un día nos despertamos en una cama de hospital
con medio cuerpo paralizado y que tuvimos que escuchar mensajes como "esto
es para siempre" o "poco se puede hacer" necesitamos
algo más que esa desidia o desesperanza transmitida por parte de las personas
que nos atienden o acompañan en esa etapa.
Siento que tengo algo que decir sobre esto. He vivido con ello
cada día desde 1987. No me quejo, lo he llevado tan bien que muchas personas se
sorprenden y a mí me sorprende aún más que eso suceda, no que yo lo lleve bien,
que otros piensen e incluso me digan que debería llevarlo peor... y es que
aún no había cumplido los 26, muchos piensan “que pena, tan joven”, pero
yo me alejo de cualquier sensación de victimismo. Nunca he sentido lástima por
mí. Solo lamento que el sistema sanitario se empeñara desde el principio en
alejarme de toda esperanza. Lamento haberme dejado convencer de ello, pero eso
fue solo culpa mía y de nadie más.
Si has sufrido un ictus o tienes alguien cercano que lo haya
sufrido quizá pueda interesarte algo de lo que he aprendido en estos años.
Ante todo, transmitir que se puede hacer mucho, es un desafío
diario lleno de miedos, dudas, a veces mucha rabia, pero estamos vivos y
nuestro cuerpo necesita que tomemos consciencia de él. Lo más fácil es
olvidarse del lado afecto, como si no existiera, lo sé. Yo me olvidé de mi
brazo, total ¿para qué? Me pone nerviosa, no consigo resultados. Mejor
ignorarlo. No lo hagáis, no permitáis que nadie a vuestro lado lo haga.
Si hoy solo tuviera que elegir un mensaje para vosotros, me quedo
con este: No os rindáis nunca.