Seguidores

Vistas de página en total

Gracias por visitar mi blog

Mi objetivo es ayudar a quién esté viviendo las secuelas de un ictus. Os cuento mis dudas, miedos y lo que tanto me ha costado aprender, de forma positiva y real.
Mostrando entradas con la etiqueta AMOR. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta AMOR. Mostrar todas las entradas

miércoles, 20 de septiembre de 2023

SER MADRE CON UNA HEMIPLEJIA



Desde que tengo recuerdos, mi gran sueño siempre fue tener un hijo. Cuando la hemiplejia llegó a mi vida, ese deseo tuvo que ser aplazado. Si no podía hacerme cargo de mi misma, ¿cómo iba a poder criar a un niño?

Un día, cuando estaba en terapia ocupacional, conocí a una terapeuta infantil. Fue ella la que sacó el tema. Me prestó un libro en el que descubrí que los bebés se adaptan a sus madres. Leí historias inspiradoras que encendieron una luz en mi interior y me hicieron plantearme que quizá no tendría que renunciar a mi gran ilusión.

El embarazo fue un gran momento, nunca me había sentido mejor. Es verdad que tenía muchos miedos, pero los afronté desde el principio con una gran esperanza y repitiéndome que todo iba a salir bien.

Algunas personas a mi alrededor me dijeron que era un poco inconsciente, lanzándome a una aventura de semejante calibre en un estado como el mío. Me sentía bastante decepcionada porque no entendía que aquellos que mejor me conocían, que sabían de todas mis habilidades, pensaran así. Pero hay aspiraciones que mueven montañas y yo me seguía repitiendo que todo saldría perfecto. Me ayudó bastante pasar los nueve meses trabajando. No tenía mucho tiempo para preocuparme. Cuidé mi alimentación todo lo posible. En cada revisión, los análisis fueron perfectos y la fatídica ley de Murphy no se cumplió. O quizá sí. Todo lo que pudo salir bien, salió bien.

La maternidad fue para mí una experiencia mística, lo es para muchos padres. Me reconcilió con el mundo y sentí que había sucedido algo milagroso a pesar de mi agnosticismo.

Mi hijo ha sido el mayor regalo que la vida me ha dado. Desde que lo sentí en mi interior por primera vez, me sentí imbuida de una fuerza casi sobrehumana. Esa sensación me hizo superar muchos miedos. Pero, si todas las madres primerizas se sienten inseguras, en mi caso, esa inseguridad se multiplicó por mil. Yo sentía que tenía que demostrar a todos los que en algún momento dudaron de mi capacidad para ser madre, que estaban equivocados. Por supuesto necesité ayuda. Nunca estuvimos solos, con la colaboración de mis suegros, mi padre, los amigos y con mucho amor fue posible.

Disfrutamos mucho de Adrián, yo pasé mis mejores momentos jugando con él en el suelo. Me hizo más ágil de lo que nunca imaginé. Llenó la casa de luz y risas. Fue un niño tan increíble, tan alegre, tan bonito, con un corazón de oro. Es mi gran orgullo, imagino que es lo que sienten todas las madres.

Doy gracias a la vida por este maravilloso regalo que ha hecho que todo haya merecido la pena.

 



 

 

jueves, 9 de marzo de 2023

A MI MADRE

 



Hoy hace cincuenta años que un ictus, provocado por una leve lesión de corazón, arrancó de mi vida a la persona que más quería, mi madre. Fue fulminante.

Como me gustaría poder dar marcha atrás en el tiempo y volver a ese último día que pasé a su lado, para abrazarla y decirle cuanto la quiero y cuanto iba a echarla de menos el resto de mi vida. Me costó mucho menos asumir mi hemiplejia que su pérdida. Durante años me dormí cada noche llorando por ella. Cada día la escondía entre los restos petrificados de ese corazón que se me rompió en mil pedazos y seguía adelante sintiéndome el ser más desvalido y triste del mundo, pero sin que nadie lo notara. Tardé más de diez años en poder hablar de ella sin llorar, aún hoy me sigue costando. Y es que era mi mundo entero.

Cuando quince años más tarde me enfrenté a las secuelas que padezco, me aliviaba pensar que ella no estaba allí para sufrirlo conmigo. Sí, no tuvo que enfrentarse a ese dolor. Triste consuelo.

Hoy agradezco  que la vida me regalara un tiempo extra para permanecer al lado de las personas que amo, para disfrutar de la vida que tengo, con lo bueno y lo malo. Ojalá y mi madre hubiera tenido esa oportunidad, para verme crecer, aunque hubiera tenido que lidiar con las consecuencias de ese maldito ictus.

sábado, 30 de abril de 2022

LA IMPORTANCIA DE LA FAMILIA Y LOS AMIGOS

 

 

No esperéis que todo el mundo a vuestro alrededor esté ahí para animaros. Desde el primer instante sabréis quien está y quién no. Habrá momentos de absoluta soledad y vacío. Pero, los que estén os apoyarán de forma incondicional. 

Yo fui muy afortunada, lo sé. Mi marido siempre estuvo presente y no es fácil. Las enfermeras de mi planta me contaban que no es raro que la pareja se marche. Yo no juzgaría a nadie por ello. ¿Quién sabe cómo reaccionaríamos cualquiera de nosotros si nos pasara algo así? Es imposible saberlo a priori. ¡En nuestro caso éramos tan jóvenes! Mi marido no había cumplido aún los veinticuatro y yo iba a cumplir veintiséis. Fue una prueba dura, durísima.

Imagino que cuando esto ocurre en la tercera edad, aunque no sea más fácil, sí, podemos estar más preparados para las adversidades, pero nosotros no lo estábamos. Nos vimos “obligados” a pasar cuatro meses en la planta de neurocirugía de un hospital, enfrentándonos a situaciones que nos venían muy grandes, demasiado.

Creo que si hubiera sabido con antelación que iba a vivir una experiencia como esa, no lo habría podido resistir. Pero, lo cierto es que esto me ha hecho más fuerte. Sé que el ser humano se adapta a casi cualquier cosa. Podemos con mucho más de lo que imaginamos y es peor pensarlo que vivirlo. Garantizado.

Así que, si alguien está pasando una situación similar que no desespere. La vida nos va enseñando poco a poco a lidiar con todo aquello que pensamos que nunca soportaríamos y por muy duro que sea, siempre habrá alguien a nuestro lado para ayudarnos a seguir. 

Recuerdo el día de nuestro primer aniversario de boda. Un día para celebrar. Vuelvo a ver a JA en aquel pasillo del hospital Ramón y Cajal, diciéndome que levantara la cabeza, que yo seguía siendo yo, aún en esa silla de ruedas. Me dijo que nunca bajara la mirada, nunca. Esta escena siempre ha estado ahí, en mi memoria. Estas palabras son ahora para todos los que estéis viviendo algo similar. Hoy os digo: Esto no es el final.

Es cierto, siempre he sido yo. Cuando iba por la vida a toda prisa y bajaba las escaleras del metro de dos en dos y después, a cámara lenta. Aprendiendo a moverme de nuevo.

 

LA IMPORTANCIA DE LAS PALABRAS: NUESTRO DISCURSO INTERNO

  Hoy os traigo un reto: observar  cómo os habláis. Cómo os veis. Es importante prestar atención a los mensajes que nos enviamos. Nuestro di...