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Mi objetivo es ayudar a quién esté viviendo las secuelas de un ictus. Os cuento mis dudas, miedos y lo que tanto me ha costado aprender, de forma positiva y real.
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lunes, 20 de julio de 2026

NEUROPLASTICIDAD

 

 




 La palabra neuroplasticidad nos trae a la mente algo positivo aunque nunca hayamos oído hablar de ella. No os voy a dar una clase teórica sobre esta materia, yo no dispongo de los conocimientos técnicos requeridos para ello.

En esta publicación me limitaré a daros unas nociones muy básicas, pero llenas de esperanza. Si consigo que la curiosidad os lleve a investigar sobre el tema, me sentiré satisfecha, porque ese es mi objetivo.

En el momento en el que yo sufrí mi lesión, se pensaba que cuando se perdían las rutas neuronales, nunca más se restablecían, así es como me lo contaron.

Tras muchas investigaciones, los especialistas se dieron cuenta de que las repeticiones en los ejercicios de rehabilitación permitían crear nuevas vías y por tanto recuperar funciones. Esta habilidad nos prepara para desarrollar nuevas destrezas. Es obvio que si somos más jóvenes, la capacidad de aprender será más rápida.

Pero, lo importante y esperanzador de la neuroplasticidad es que la insistencia y la constancia juegan a nuestro favor para recuperar lo que creíamos perdido. Siempre podremos adquirir nuevos conocimientos, solo hay que dedicar tiempo y tener ganas de hacerlo, por tanto también nos da un poquito de esperanza para mejorar nuestro movimiento.

Recordad,  cuanto más practiquéis, más fácil será restablecer las conexiones de nuestro cerebro con las áreas afectadas. No dejéis de intentarlo.

 


Las neuronas que se activan juntas, se conectan entre sí».

Donald Hebb

jueves, 28 de mayo de 2026

LA EVOLUCIÓN DE LA REHABILITACIÓN NEUROLÓGICA

 



En las últimas  décadas la rehabilitación neurológica ha avanzado por unos derroteros imposibles de imaginar hace cuarenta años. En aquel momento, el método Bobath era el  líder y los que acabábamos en manos de un especialista, nos podíamos considerar muy afortunados porque no era lo habitual.

Con los años, las técnicas de fisioterapia han ido mejorando. Bobath ha sido sobrepasado por otros métodos, aunque para mí fue y todavía es muy útil. Lo que más llama mi atención es que se ha pasado de un “no hay que hacer fuerza porque eso aumenta el tono muscular y por tanto la espasticidad” a entrenamientos más propios de gimnasio.

Hoy en día, los centros de fisioterapia más avanzados utilizan la robótica aplicada a la rehabilitación neurológica. Imaginad máquinas que nos ponen de pie y nos sujetan con un arnés para que no sintamos miedo a caernos, el miedo es nuestro mayor enemigo. Máquinas que miden la diferencia de longitud de los pasos y nos hacen conscientes de ello. Pues bien, esos centros, aparte de utilizar los últimos avances tecnológicos y contar con los que se suponen que son los mejores especialistas, disponen también de gimnasios repletos de máquinas para entrenar. El lema está en ejercitar lo más posible la musculatura y la fuerza. Quizá tiene sentido. Aunque yo creo que cada persona tiene distintas necesidades y cada momento, también.

Lo más desconcertante es que el mensaje que siguen dando algunos terapeutas no ha variado demasiado: Si no consigues recuperarte en lo seis meses siguientes a la lesión, nunca lo lograrás. Eso es, a los pacientes  se les sigue dando la misma esperanza, NINGUNA. Si te rebelas contra ello, te dicen que tienes que ser realista, exactamente igual que hace cuarenta años.  Lo importante es que no te atrevas a imaginar que puedes tener alguna posibilidad. Es absurdo pensar que existe  porque sabemos que las lesiones neurológicas no se curan.

Pues bien, yo me niego a creer que no hay otra forma de actuar. Me niego a seguir escuchando la misma retórica. No os dejéis desanimar por esas palabras. Podrían decir al menos un “quién sabe…”. Está claro que, en la mayoría de los casos, nunca podremos dejar la rehabilitación, lo acepto. Pero, que nadie os diga lo que podréis lograr o no en el futuro y mucho menos aquellos que siguen repitiendo frases obsoletas porque no tienen otras mejores.

miércoles, 20 de septiembre de 2023

SER MADRE CON UNA HEMIPLEJIA



Desde que tengo recuerdos, mi gran sueño siempre fue tener un hijo. Cuando la hemiplejia llegó a mi vida, ese deseo tuvo que ser aplazado. Si no podía hacerme cargo de mi misma, ¿cómo iba a poder criar a un niño?

Un día, cuando estaba en terapia ocupacional, conocí a una terapeuta infantil. Fue ella la que sacó el tema. Me prestó un libro en el que descubrí que los bebés se adaptan a sus madres. Leí historias inspiradoras que encendieron una luz en mi interior y me hicieron plantearme que quizá no tendría que renunciar a mi gran ilusión.

El embarazo fue un gran momento, nunca me había sentido mejor. Es verdad que tenía muchos miedos, pero los afronté desde el principio con una gran esperanza y repitiéndome que todo iba a salir bien.

Algunas personas a mi alrededor me dijeron que era un poco inconsciente, lanzándome a una aventura de semejante calibre en un estado como el mío. Me sentía bastante decepcionada porque no entendía que aquellos que mejor me conocían, que sabían de todas mis habilidades, pensaran así. Pero hay aspiraciones que mueven montañas y yo me seguía repitiendo que todo saldría perfecto. Me ayudó bastante pasar los nueve meses trabajando. No tenía mucho tiempo para preocuparme. Cuidé mi alimentación todo lo posible. En cada revisión, los análisis fueron perfectos y la fatídica ley de Murphy no se cumplió. O quizá sí. Todo lo que pudo salir bien, salió bien.

La maternidad fue para mí una experiencia mística, lo es para muchos padres. Me reconcilió con el mundo y sentí que había sucedido algo milagroso a pesar de mi agnosticismo.

Mi hijo ha sido el mayor regalo que la vida me ha dado. Desde que lo sentí en mi interior por primera vez, me sentí imbuida de una fuerza casi sobrehumana. Esa sensación me hizo superar muchos miedos. Pero, si todas las madres primerizas se sienten inseguras, en mi caso, esa inseguridad se multiplicó por mil. Yo sentía que tenía que demostrar a todos los que en algún momento dudaron de mi capacidad para ser madre, que estaban equivocados. Por supuesto necesité ayuda. Nunca estuvimos solos, con la colaboración de mis suegros, mi padre, los amigos y con mucho amor fue posible.

Disfrutamos mucho de Adrián, yo pasé mis mejores momentos jugando con él en el suelo. Me hizo más ágil de lo que nunca imaginé. Llenó la casa de luz y risas. Fue un niño tan increíble, tan alegre, tan bonito, con un corazón de oro. Es mi gran orgullo, imagino que es lo que sienten todas las madres.

Doy gracias a la vida por este maravilloso regalo que ha hecho que todo haya merecido la pena.

 



 

 

LA IMPORTANCIA DE LAS PALABRAS: NUESTRO DISCURSO INTERNO

  Hoy os traigo un reto: observar  cómo os habláis. Cómo os veis. Es importante prestar atención a los mensajes que nos enviamos. Nuestro di...